LA PLUMA VIBRA IMPULSADA POR LA MANO FIRME QUE ESCRIBE AQUELLO QUE EN SU INTERIOR VIVE

DE REGRESO


Caminé, cabizbajo y alicaído y aún así caminé,
por un sendero inhóspito, vacío de testigos,
siquiera dotado de fe.
Caminé, y lo hice con paso firme, sin que me temblaran los pies,
pues las huellas que dejé,
fueron todo el nombre con el que alguien llamó a mi ser.
Caminé porque soy caminante,
porque doy pasos, que me conducen a lo más inquietante
a aquello que nunca conocí,
ahí en esa incertidumbre
silencié todo de mí y me limité a vivir.
Ahora ya tengo nombre, ya sé que algo de mí quedó aquí.
Ahora, cuando por este sendero serpenteante, lleno de ti, camino,
sé que lo mejor, aún me resta por vivir.
A veces, sincero, me oculto bajo un claro diáfano de cielo,
de todo ese cielo que siempre veló por mí.
Hoy, de nuevo me presento, con un porte de nobleza, distinguido,
tal y como mi anciana abuela tejió para mí.
Si, soy yo, ese que te espera,
que regresa,
que quiere que sepas, que vuelvo a estar aquí.
Sólo y exclusivamente para que sepas que jamás
en realidad me fui.
Sí, soy Adahir, el sol más poderoso que habita en tí.
He vuelto.

Joanna Escuder
19 de Julio de 2017

SOMOS UNO CONTIGO


Me uno a ti en grandeza de Espíritu y gratitud,
pues la belleza que surge de tu interior, 
se concibe como un cúmulo de las edades vinculadas a tu luz.
Se sumerge la vida en esplendor y grandeza, 
tal como tú en amor manifiestas.
No existe ni perdura más penumbra en el horizonte,
pues es mágica la cumbre de esta caricia certera,
en la que permites que se mezan las aspiraciones 
sin exigencias ni errores,
con el aprendizaje que representa
cada experiencia.
Surge la duda,
pero no surge por surgir,
es un resonar extraño,
que por tiempos inmemoriales acompaña al ser humano,
que sabiéndose animal y divino,
siempre duda, 
caminando, eligiendo y experimentando,
Cada día que vemos al astro
y cada noche
cuando la blanca cuna nos envuelve.
En medio de la lejanía,
sutiles tambores,
estrellan la noche de opíparas letanías.
Un fuego quema,
unos cánticos de dicha,
envuelven nuestras escenas,
en las que infinitas voces,
al unísono se integran
gritando: SOMOS UNO CONTIGO.
Camino sereno por esta orilla,
percibo aquello que del cielo tanto me maravilla,
alumbro con el silencio toda esta dicha,
cada vestigio de vida,
vida tras vida,
elevado con alegría
a la cumbre de tu sabiduría.

Joanna Escuder
21-06-2017



En Tierras de Mu

Imagen relacionada

Cierro los ojos y puedo ver el Mar, y pese a ser sordo también lo puedo escuchar. Saboreo toda la intensidad de su sal, percibiendo el infinito aroma de toda su profundidad.
Aquí me encuentro, tocando cada palmo de este hermoso lar, emocionado al poder recordar, el día que partí de aquella isla oculta bajo las aguas de sal.
En ese increíble lugar, que aún muchos no recuerdan habitar, viví y aprendí todo lo que hoy soy capaz de expresar.
De repente, abro los ojos, una poderosa fuerza me ha despertado, me ha tocado el hombro y me ha susurrado que han llegado los tiempos de emerger, tal cual lo hace un vergel, cuando invade de vida toda aridez.
Emocionado, siento mi garganta emitir sonidos que quedaron ahogados, en esa isla ancestral, de la que muchos hablan, pero no se atreven a explorar.
Hoy, estoy aquí, viajo desde el ayer, Mu es nuestro nombre, fui uno de sus habitantes, uno de esos seres que aprendiendo a ser amantes, sobrevivieron a todas las epidemias de hambre, permaneciendo - pese a todas las catástrofes - impertérritos en nuestras naves, sabedores de que será el tiempo quién nos devolverá nuestra identidad.
Si, Mu ha regresado, hemos regresado, pero sólo seremos visibles a quién nos coja de la mano. ¿Vamos…?
Sin dudarlo, tomas mi mano, y sin aferrarnos, nos sumergimos para viajar a nado, hasta dar con ese pedazo de tierra que en su día ocupamos.
Tomo un puñado de ella, me habla de los días en los que la arábamos, para dejar caer cientos de semillas, con la certeza de que el tiempo nos entregaría, los frutos del Árbol de la Vida, los que yacieron encerrados en cada una de esas semillas y que lograron tomar vida, durante vidas y vidas, cuyas infinitas ramas nacidas, germinaban brotes que contenían toda nuestra energía.
Hoy hemos regresado, el Árbol de la Vida vibra, mientras se escucha la voz del Templo, donde las Sacerdotisas oran, las Amazonas lo celebran, las Artesanas crean hermosas odas y las más entrañables dadoras, emanan el alimento que nos convirtió en eternos.
Tiemblo, casi no consigo creerlo, es cierto, es el momento. Respiro profundo y eterno, asiento mi intención y sin más… emerjo.
Ya no hay vuelta atrás, las aguas de sal no son mi techo, pues hoy es únicamente el mismo Cielo, quien me da vida y alimento.
Somos de Mu, de las lejanas tierras sumergidas que han mantenido viva, la misma vida.

Joanna Escuder
21 de marzo de 2017

Regreso al Hogar

Imagen relacionada

Ungiste de amor mis manos, Padre,
toqué con ellas tu Corazón…
pues soy yo el hijo que aprendió
como mirar al Cielo
y reconocer el rostro de Dios…
Rugía de gozo,
la piedra que esculpimos entre los dos
la misma con la que construimos
el Templo que hoy nos da voz.
Hablan de nosotros las paredes y las bóvedas,
que testigos de nuestro esfuerzo,
recuerdan las lágrimas derramadas,
las sonrisas encarceladas,
los abrazos fantasmas,
y todo aquello que no nos atrevimos a darnos,
mientras ambos crecíamos y caminábamos.
Hoy la casa está terminada,
alguien ha encendido un cálido fuego en la entrada,
se escucha una melodía,
entramos decididos en el hábitat.
Es ella!!! – exclamamos al unísono –
es la única que nos espera y aguarda,
amándonos tal y como somos,
sin decir nada,
sin siquiera conocer si la espera será muy larga.
La hermosa mujer, toma un cántaro de agua,
del mismo manantial del saber,
sin dudarlo se acerca y nos da a beber,
mientras una cálida brisa, nos evoca,
la memoria de la tierra y de las rocas,
donde aprendimos a caminar
por el largo sendero del amor universal.
Hoy puedo decir alto y claro,
que he regresado al Hogar.

Joanna Escuder
19-3-217

"Navegava..."


Navegava... 
A l'hora que el vent m'endinsava, 
cap a l'horitzó d'aquesta mar blava. 
Navegava... 
I ho feia amb totes les meves armes, 
aquestes que vaig emprar cada vegada 
que l'ombra de l'oceà m'enfonsava.
Navegava...
Amb la mà a l'ànima i sense més llàgrimes,
amb la fe i l'esperança de trobar la meva illa sagrada.
Navegava...
Quan una matinada vaig veure la sorra daurada,
el lloc on posar-me i fer créixer 
tot el que em van ensenyar les onades.
Ara, aqui em trobo,
llesta per viure de la riquesa acumulada,
i tot... només perquè me l'he guanyada.
Doncs jo sóc Marinera i Capitana,
d'aquell vell veler que pots veure cada matinada. 

LA COVA







Una matinada, tant aviat com la meva ànima va voler despertar-me
per gaudir de tot allò que la vida em deparava,
vaig decidir que ja que aquesta dita estava en mi,
aprofitaria la passió i la joia de conèixer la cova més fosca,
que amago en un racó de mi.
Tant va ser així,
que descalça i amb una senzilla roba, vaig sortir a caminar tota sola,
decidida a cercar aquesta misteriosa cova.
Jo sempre he sigut eixerida i molt, molt decidida.
Pel que fa a les pors, molt poc poruga i pel que fa al valor,
més valenta que el meu amic mussol, tot i que més covard que el meu amic lladregot.
Tant vaig caminar i tant em vaig distreure,
que vaig poder conèixer les muntanyes més fermes,
les mateixes que m’acompanyaven sempre,
les úniques que em digueren que la cova era la meta.
Els rocs van acabar saludant-me, mentre els núvols dibuixaven formes,
que omplien el meu camí d’escenes i la meva ànima de bellesa.
Un bon dia, una acolorida papallona es va apropar al meu nas,
em va fer pessigolles, vam riure i vam fer-nos ganyotes,
ens ho vam passar genial,
dons la papallona amb la seva gràcia i la seva saviesa,
em va ensenyar a parlar amb els rocs,
em va mostrar com els núvols et contestaven si paraves atenció,
em va omplir el camí de colors,
em va fer saber que si escoltes i creus, tot, tot pot ser.
Vaig parlar amb les muntanyes,
vaig explicar-li als arbres històries passades,
vaig compartir amb les flors, les meves idees del món,
vaig fer-me amiga d’un bonic mussol i d’un esquirol lladregot,
i vaig banyar-me en les aigües clares
d’un profund rierol.
La papallona volava a prop del meu nas,
estava molt contenta, mentre jo pintava de llums i colors tot el meu món,
fins que un bon dia va passar quelcom,
un pardal molt xerrador, se’m va apropar,
destorbant tot l’encant que entre les dues havíem creat.
Em vaig enfadar molt, el vaig espantar,
em vaig discutir amb ell,
el vaig intentar allunyar,
el pardal no callava, no parava de dir bajanades,
tant va insistir que sense adonar-me, els colors es van esvair,
de sobte, els taronges eren grisos,
i els verds,granatosos com les gerds,
no podia veure ni grocs ni vermells, ni no res.
Tant enfadada estava i tant pendent del pardal i les seves paraules,
que no em vaig adonar que la papallona havia volat.
Sense saber com, va marxar del meu món,
enduent-se amb ella tots els nostres colors.
Aquell dia, els núvols ni tant sols,
em van oferir un dibuix,
les muntanyes semblaven ignorar-me
i els rocs gaire bé em van fer caure de genolls.
Ni rastre tampoc del mussol i de l’esquirol lladregot.
Allà ensopida, dia rere dia vaig gemegar per no poder veure als meus amics,
adonant-me que la xerrameca d’un pardal m’havia fet oblidar el camí.
De sobte, em va semblar escoltar quelcom,
vaig parar atenció, semblava com si el mussol i l’esquirol, foren a prop.
Havia d’aconseguir-ho, si eren allà, els trobaria.
Vaig decidir que ja que aquesta dita estava en mi, aprofitaria la passió i la joia,
de conèixer la Cova més fosca que mai ningú habités,
la meva cova, aquell racó on puc ser-hi tota sola,
sense qui ningú que no m’estimés, em destorbés.
Va ser llavors,
quan em vaig adonar del mal son,
un estúpid pardal havia sigut capaç d’allunyar-me de la meva fita,
per deixar-me sense viure, allò amb el que havia somiat tots els dies.
Avui, quan conec un pardal,
ja sé com fer-lo callar,
doncs només l’haig d’ignorar,
així puc gaudir de tot el que la meva ànima té pensat per mi,
per que no sé si ho saps, però nosaltres trepitgem onades,
deixem empremtes en els núvols dibuixades,
parlem amb els arbres i les muntanyes
i habitem en les coves més fosques que pels pardals són rebutjades.
Ara ho sé perquè he recordat qui sóc.
Sóc jo un àngel que he vingut a trobar-me,
per a que cap pardal torni a embolicar-me
i pugui apartar-me del meu objectiu.

-         Mira guaita!!! La papallona – van cridar-me el mussol i l’esquirol!!!
La bonica bestiola, volava davant el llindar de la Cova. Vaig plorar, per fi l’havíem trobat.
  

Joanna Escuder
7 de juliol de 2016

EL VELL MARINER




Et parlaré…
I serà per dir-te que ha arribat el moment.
Em calçaré...
Amb botes altes i un antic barret,
mentre tu em demanaràs per què,
i amb molta cura i un somriure
jo et contestaré...
I t’ho diré...
Et diré que és l’hora d’embarcar-me,
de navegar en favor de la corrent.
I ho faré...
Ho faré igual que ho sap fer
el Vell Mariner,
el ric Capità i el pobre Tripulant,
sabent que pujant al vaixell
segur que podrem triomfar.
I triomfaré...
Saltaré totes les ones,
creuant a soles
aquest mar immens,
sense dubtar,
només com ho faria ell,
l’home al que li diuen el Vell Mariner.
Llavors, em vestiré...
Però no serà de llarg,
serà amb una camisola i un pantaló trencat,
doncs en aquest veler,
no hi viu cap mariner,
que pugui ser Capità,
sense abans haver abraçat al petit infant.
I l’abraçaré...
Li parlaré jugant,
li donaré allò que mai ningú li ha donat,
li mostraré que és un nen molt estimat.
I plorarem...
Plorarem de goig per saber,
que el Vell Mariner ens està esperant,
que ara ja sap que estem a punt d’arribar.
I arribaré...
allà on es narren històries on sóc el protagonista.

Ja he arribat,
Abraçat a l’infant,
amb la roba del tripulant,
amb el barret i les botes del Capità,
surant triomfant,
camí del Port on m’està esperant,
allò que la vida ha escrit al meu llibre,
I les viuré,
lliure d’antigues bitàcores,
on les lluites i les fal·làcies
omplien de penes les pàgines.
I les esborraré,
I les he esborrat,
per no haver mai més de repetir-les,
per saber que van ser històries fictícies,
on vaig aprendre a conèixer
el que de mi no coneixia.
Arribaré...
arribaré a Port,
Ho sé...
Arribaré i et buscaré,
cercaré tota la illa,
amb la certesa de que et trobaré algun dia.
I ho he fet...
I t’he trobat,
he trobat al Vell Mariner,
aquí em tens,
saludant-te amb l’antic barret,
convidant-te a que pugis al nostre vaixell.
El mateix que jo conduiré...
I ho faré,
navegaré a l’hora que la corrent,
creuant el mar,
imbuït en la pell del Vell Mariner,
tant savi i tant vell
com les aigües que amaguen
tot el que vaig ser, sóc i seré...
I navegaré...
Estic navegant...


Joanna Escuder
15 de Juliol de 2016